La disolución del control efectivo sobre el territorio de los municipios ocurre donde se ha tolerado que operen fuerzas como el lavado de dinero o el despojo violento de tierras. Estos factores derivan después en desapariciones y en el control del crimen organizado del territorio. Más allá del desgastado debate de las competencias y facultades de a quién le toca combatir al crimen organizado, los gobiernos estatales y municipales deben certificar a todos sus policías, cooperar con la Guardia Nacional y el Ejército para realizar labores de detección de células del crimen y proteger a la población. Minimizar mediáticamente el gran problema de seguridad de Jalisco no ayuda a la credibilidad y sin la voluntad de la población, poco se podrá hacer para tener un control social de la seguridad. Lástima que la experiencia nos dice que con frecuencia el Gobierno de Jalisco prefiere fijar posiciones mediáticas a reconocer el problema y tener una verdadera cooperación con el Gobierno Federal.
Escribo estas líneas porque creo firmemente que ellos nos quedan a deber. Simplemente no salen las cuentas. La Cámara de Diputados es ese espacio de donde salen las fotos de personas en traje bostezando, riendo inexplicablemente o cuchicheando mientras se aprueban leyes que afectan la vida de todos los mexicanos. Es por eso que contar algo que sucedió en San Lázaro es vital para saber por qué urge empezar a arreglar ese espacio que es de todos los mexicanos , no de ellos . Estos últimos meses hemos visto cómo los partidos que dicen ser oposición (a pesar de que ahora van juntos) no solamente son cómplices del Pacto por México, sino que no han podido o no han querido evitar que se legisle fast-track, a última hora. Ellos están produciendo leyes de poca calidad que dañan nuestra democracia. Hablemos, por ejemplo, de la famosa “Ley Chayote”. Aprobada con 205 votos a favor, 168 en contra y cero abstenciones, esta ley permite que el gobierno siga promocionando sus logros gastando g...
