Para construir algo se requiere tiempo, pero para reconstruir, se requiere el doble, porque no se puede construir desde cero y se tiene que generar sinergia con lo ya hecho para poder avanzar hacia un México para todas y todos. Esto la oposición no lo ha logrado entender y, lejos de construir a partir de la búsqueda de diálogo, la escucha y los puntos de acuerdo, se empeña día con día en demeritar y criticar la situación que vivimos. Irónico, ya que las condiciones actuales de nuestro país son consecuencia de los gobiernos panistas y priistas a los cuales pertenecen. FRENAAA, México Libre, la Alianza Federalista de Gobernadores y Sí México son algunos de estos ejemplos. En un ejercicio de autocrítica, podemos asegurar que esta labor no ha sido nada fácil, no solamente por el tema de covid-19. Sin embargo, a pesar de esto, se ha mantenido el firme compromiso que en su momento llevaron a Morena a ganar la presidencia y una representación importante dentro del Poder Legislativo: “Primero los pobres”.
Escribo estas líneas porque creo firmemente que ellos nos quedan a deber. Simplemente no salen las cuentas. La Cámara de Diputados es ese espacio de donde salen las fotos de personas en traje bostezando, riendo inexplicablemente o cuchicheando mientras se aprueban leyes que afectan la vida de todos los mexicanos. Es por eso que contar algo que sucedió en San Lázaro es vital para saber por qué urge empezar a arreglar ese espacio que es de todos los mexicanos , no de ellos . Estos últimos meses hemos visto cómo los partidos que dicen ser oposición (a pesar de que ahora van juntos) no solamente son cómplices del Pacto por México, sino que no han podido o no han querido evitar que se legisle fast-track, a última hora. Ellos están produciendo leyes de poca calidad que dañan nuestra democracia. Hablemos, por ejemplo, de la famosa “Ley Chayote”. Aprobada con 205 votos a favor, 168 en contra y cero abstenciones, esta ley permite que el gobierno siga promocionando sus logros gastando g...
