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Política entre luz y turbidez

En los ecosistemas marinos, la zona eufótica es aquella en la que penetra la luz del sol. Su profundidad es muy variable en función de la turbidez del agua.

Se llama profundidad eufótica o nivel eufótico a la profundidad en la que la intensidad de la luz queda reducida a un 1% de la que ha penetrado la superficie, el límite por debajo del cual no queda lugar para la fotosíntesis. En suma, es el lugar donde, a pesar de estar sumergido, todavía es posible que se genere aquello que lleva a la vida.

Muchas veces la organización de actores políticos emergentes está confinada a la zona eufótica de la política. Es posible sobrevivir y organizarse, pero dependiendo de lo turbio del ambiente, se adquire más fuerza, conocimientos y experiencia o se dan pasos para atrás. Lo turbio se disipa a a veces para sólo volver con igual fuerza, reconfigurado, a nublar los intentos de recibir los rayos vigorizantes del sol.

Durante los últimos 5 años, hemos sido presas de una incrementada turbidez. Fuimos testigos de que como "la tecnicidad se pone al servicio de la solidaridad social...



...pero también al de la represión policíaca" (Touraine, 1992: 103) y se ha librado una batalla en coordenadas nuevas. Los límites del horror y el exterminio se ampliaron pero también surgieron nuevos bríos para tratar de aprovechar nuevos huecos y resquicios que se abrieron.

Ante un deterioro generalizado de las condiciones de seguridad en todo el país, la mediatización de la lista de barbarie y asesinatos volvió al primer orden de la certeza y opinión de todos. La insatisfacción se tornó de nuevo en hartazgo. En este campo fértil para muchas expresiones políticas, 6 meses de intensa crítica al régimen lo tornó al descrédito. Próximos a las elecciones, también un clima económico negativo le recordó a muchos las crisis cíclicas del régimen unipartidista. Esto terminó por solidificar la percepción de que las cosas marchaban mal, incluso para aquellos que no vieron en la manifestación en las calles una opción válida para expresar su rechazo. Se cocinaba algo. Pero la turbidez no dejaba ver qué era.

Vendrían cambios de color en algunos estados, en algunas siglas. Producto del 'voto de castigo', que es más un castigo para el elector que para el partido que se va a castigar. Parece como si las elecciones hubieran sido ayer o hace diez años - qué importa, siguen siendo iguales en resultado pero diferentes en proceso. ¡No podemos hacer nada! Aquí vale la pena citar una sentencia de un compañero filósofo veracruzano, que atina a apuntar lo siguiente:


Cuando uno es estúpido los acontecimientos suceden aceleradamente y sin sentido. No quiero decir que hay que bajarse o frenar del mundo, eso viene a cuento por otra razón, no, cuando uno es estúpido no hay modo de cambiar nada, las cosas que uno intenta intervenir no tienen remedio. El cuidado, característica central de la razón, se vuelve lujoso y escaso, como si la ternura fuera cosa infantil y la vida adulta una carrera hacia ninguna parte, simplemente carrera. 
(Fuente: Cuaderno 15-01-12)

Urge tratarnos como si fuéramos inteligentes porque lo somos. Tenemos capacidad y disposición de organizarnos. No nos tratemos de débiles ni de tontos. En nosotros hay potencia, esperanza y capacidad de abrir caminos de posibilidad. Quienes apuntaron que la corrupción es cultural nos dijeron, sin querer, otra cosa. Nos dijeron que ellos han creado determinantes sociales de la corrupción. Nos la han hecho fácil y aparte, nos han convencido de que somos demasiado débiles y tontos para combatir sus causas. 

Es más, hasta nos han convencido de que están de nuestro lado en el combate a las consecuencias, es decir, el combate a los actos corruptos. Por eso, cuando participamos de sus edificios legales e institucionales, éstos se desdibujan con tanta facilidad a pesar de que hemos empleado nuestros mejores recursos para garantizar el éxito del proceso de, digamos, el Sistema Nacional Anticorrupción y cuanto sistema más cabe en un largo "et al" que engrosa la lista de batallas parcialmente ganadas y parcialmente perdidas. De nuevo, recurro a una cita para explicar esto mejor que yo mismo:


Cada paso que doy es un paso en falso en la medida que pudo ser otro. El criterio para determinar cuál es mejor de los caminos no estará listo en esta vida. Cuesta trabajo acatar que los universos alternos se desdibujen conforme avanzan las fases de la variable en observación y se acumulan las decisiones que la modifican. Pesa que las claves para explicar las piezas del gran rompecabezas se sigan desacomodando.
(Fuente: No público)

¿Cómo saltar del otro lado, del único lado? Eso será tema de otra pieza [1/2].

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