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Milenio: Adiós fideicomisos corruptos

Los fideicomisos ya habían recibido criticas incluso desde la comentocracia y las ONGs. Ahora que se busca combatir la corrupción y eliminar ese agujero negro de recursos mal administrados, la oposición dice una vez más que lo único que nos separa de la catástrofe universal son los fideicomisos. Verdaderamente de risa la falta de agenda y propuestas de la oposición. Si se quisiera recortar las asignaciones a los programas de los fideicomisos, sencillamente se les quitaría del presupuesto. Lo que se busca una nueva forma de administrar ese dinero. El control democrático del dinero no debe asustar a nadie. Los fideicomisos son un instrumento financiero poco apto para el buen uso del presupuesto público. Se seguirá financiando educación, ciencia, tecnología y medio ambiente. Se acabó el agujero negro de los fideicomisos.






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Reseña: "Tomóchic" de Heriberto Frías

Tomóchic es una novela corta que contiene el germen espiritual de la lucha por la libertad del mexicano. El maestro tapatío Gutierrez Vega (Q.E.P.D.) la nombró como el relato de la resistencia numantina en México por antonomasia. En un pueblo de más o menos cien habitantes, nace un nuevo culto religioso y un orgullo que devendría en heroísmo. ¿Por qué? El gobierno central vive entregando sin pudor aquellas tierras y recursos al extranjero, práctica que sobrevive hasta nuestros días. Traición apátrida suficiente para colmar la paciencia de cualquiera. A raíz de ello, habitantes celosos de sus tierras y su forma de vida se defienden hasta las últimas consecuencias de casi 1000 soldados federales que llegan a Chihuahua con la consigna de doblegarlos a toda costa. Acontece después que en pleno combate al enemigo, ambos bandos descubren su humanidad. Empero, absortos en la ígnea refriega, la razón real de la batalla los elude. En la página 134 se abre la primera grieta moral en los

Reseña: El rey viejo de Fernando Benítez

Es un azar. Los que nos eran leales nos traicionaron, los que fueron traidores pueden salvarnos. no sabemos ya nada de nada. — Extraño país el nuestro. — Es un país corrompido hasta la médula de los huesos -suspiró. Enrique a Carranza, en medio de su huída. El sueño y desencanto de un burócrata con aspiraciones de intelectual perfila muy bien el momento de quiebre que tal vez pasaron los secretarios de este nuevo régimen. Ellos, al igual que Enrique, el burócrata de El rey viejo, fueron violentamente atravesados por la crudeza de la política mexicana cuando creyeron que podían acceder a las glorias del gobierno y hacer historia sin penurias o dificultades. "No hay un gran mexicano que no sea o haya sido un fugitivo". No me simpatiza la causa legalista de Carranza pero la corta novela ayuda a forjar una extraña empatía del orden ante el caos de los mexicanos que no se cansaban de guerrear entre ellos, cambiando de bando conforme la necesidad, la codicia y