Puente Grande fue símbolo de la fallida política de seguridad del foxismo, calderonismo y peñismo. Se toleraban fiestas con alcohol y prostitución y desde ahí se daban órdenes a control remoto a grupos de la delincuencia. Tan solo este mayo pasado, la negra herencia de corrupción y malos manejos terminó en balazos entre internos. El asesinato de un director culmina esta historia de violencia y descontrol. Entre internos de los Zetas y el Cártel Jalisco Nueva Generación, la decisión de reubicar a los internos es sabia pero difícil. Cuidando el equilibrio y manejo de otros penales, es necesario cerrar el oscuro capítulo de la historia reciente de México y reasignar a estos reos a otros lugares. La pacificación de nuestro país será difícil pero hay símbolos que pesan y Puente Grande dejará de ser esa mancha negra en la historia reciente del crimen y la política en México.
El 28 de septiembre de 2026, a doce años de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, la Secretaría de Gobernación y la Fiscalía General de la República presentaron los avances de la investigación. La conferencia duró una hora y 37 minutos. Un volumen de información de esa magnitud requiere una forma de lectura que permita ubicar hechos, actores y fuentes. Con ese propósito elaboré, a título personal y con fuentes abiertas, el sitio de consulta “ Nuevo Informe Ayotzinapa ”. En 2005, la experta Diane Orentlicher presentó ante la Comisión de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) un conjunto de principios contra la impunidad. Ese documento reconoce a cada pueblo el derecho inalienable a la verdad sobre los crímenes graves y asigna al Estado el deber de recordar : conservar archivos y pruebas para que el relato de los hechos no se deforme. El derecho tiene dos titulares, las familias de las víctimas y la sociedad, y su dimensión colectiva depende de q...
