La violencia en Jalisco se agudiza. Los elementos necesarios para tener el control de la seguridad están presentes: el gobernador tiene a alcaldes afines y tuvo manga ancha para designar al fiscal. A pesar de esto, la seguridad se deteriora y la violencia ha rebasado al Estado (con mayúscula) y a la sociedad. No hay una respuesta articulada y coherente al respecto de los asesinatos de menores, las desapariciones y al crimen del día a día que afecta el sur de Jalisco y la ZMG. Sin embargo, sí hay alternativas. Pero el divorcio del gobierno estatal con el federal sigue debilitando una de las pocas alternativas viables de convocar a la sociedad a participar en la pacificación: articularse con el presidente Obrador sin peleas. Tristemente, es cuestión de prioridades - sigue habiendo más interés en crear una oficina de impuestos separatista y hacer doble tributación que en articularse para mejorar la seguridad.
Tomóchic es una novela corta que contiene el germen espiritual de la lucha por la libertad del mexicano. El maestro tapatío Gutierrez Vega (Q.E.P.D.) la nombró como el relato de la resistencia numantina en México por antonomasia. En un pueblo de más o menos cien habitantes, nace un nuevo culto religioso y un orgullo que devendría en heroísmo. ¿Por qué? El gobierno central vive entregando sin pudor aquellas tierras y recursos al extranjero, práctica que sobrevive hasta nuestros días. Traición apátrida suficiente para colmar la paciencia de cualquiera. A raíz de ello, habitantes celosos de sus tierras y su forma de vida se defienden hasta las últimas consecuencias de casi 1000 soldados federales que llegan a Chihuahua con la consigna de doblegarlos a toda costa. Acontece después que en pleno combate al enemigo, ambos bandos descubren su humanidad. Empero, absortos en la ígnea refriega, la razón real de la batalla los elude. En la página 134 se abre la primera grieta moral en los ...