Los partidos políticos son parte importante de las democracias modernas. Casi todos los países del mundo los tienen y hay de todo tipo – desde dictaduras de partido único hasta democracias en desintegración a pesar de sus elecciones. En México, los partidos se han resistido al cambio. Algunos, producto de ello, van a desaparecer. Las recientes coaliciones demuestran que por sí solos muchas veces no pueden ganar porque perdieron la gran fuerza de antaño. Sin embargo, con pocos años de existir, el partido del nuevo presidente logró vencer a los demás en la mayoría del país. La herramienta del partido sigue vigente y por eso, una advertencia: nunca más toleremos partidos que son negocios corrompidos y de espaldas a las personas.
Escribo estas líneas porque creo firmemente que ellos nos quedan a deber. Simplemente no salen las cuentas. La Cámara de Diputados es ese espacio de donde salen las fotos de personas en traje bostezando, riendo inexplicablemente o cuchicheando mientras se aprueban leyes que afectan la vida de todos los mexicanos. Es por eso que contar algo que sucedió en San Lázaro es vital para saber por qué urge empezar a arreglar ese espacio que es de todos los mexicanos , no de ellos . Estos últimos meses hemos visto cómo los partidos que dicen ser oposición (a pesar de que ahora van juntos) no solamente son cómplices del Pacto por México, sino que no han podido o no han querido evitar que se legisle fast-track, a última hora. Ellos están produciendo leyes de poca calidad que dañan nuestra democracia. Hablemos, por ejemplo, de la famosa “Ley Chayote”. Aprobada con 205 votos a favor, 168 en contra y cero abstenciones, esta ley permite que el gobierno siga promocionando sus logros gastando g...
