La descentralización de secretarías puede ser un paso interesante. Depende de la voluntad de las burocracias hacer eficiente el mayor cambio de estructura burocrática del México moderno. Lo que también depende de la voluntad, pero de los mexicanos, será exigir que los nuevos “coordinadores” sean un contrapeso y un ente fiscalizador y no solamente los ungidos para contener a gobernadores incómodos. Ojalá no quedemos los ciudadanos aplastados en medio.
