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El Soberano: El 2020 de dificultades y transformación

El 2020 es un año que quedará marcado en la vida de todas y todos; parecen muy lejanos aquellos días de enero y febrero, cuando nos abrazábamos y podíamos estar cerca de quienes más queremos, sin una distancia sana para cuidarnos.

Si la usted le preguntaran qué calificativo le daría a este año, es muy probable que a su mente vengan palabras negativas y de rechazo; todo se salió de nuestras manos, los planes cambiaron y tuvimos que quedarnos en casa...

Sí, hubo pérdidas y caídas, ya que esta sacudida llamada covid-19 nos obligó a salir de nuestra zona de confort, y descubrimos desde la adversidad una serie de herramientas y habilidades que nos permitirían sacar el barco y llegar hasta el día de hoy...

Nos han enseñado a poner siempre el foco en lo negativo, como si lo positivo que existe en nuestras vidas, ya fuera algo que debemos de dar por hecho. 

Por eso quizá el 2020 nos ha costado tanto, pero si volteamos a nuestro alrededor y observamos detenidamente nuestra vida, ¿cuántas cosas no hay por agradecer? 

De entrada, la frase “lo bueno es que hay salud”, hoy adquiere un sentido relevante y verdadero, más allá de ser respuesta a una simple pregunta. En medio de una pandemia, el poder estar con salud y tener la posibilidad de ir a trabajar para poder brindar certezas a los más cercanos, es una de ellas. 

Otro factor es el tiempo que tuvimos para hacer esas cosas que tanto deseamos en algún punto y que siempre posponíamos detrás de un “ay, después, es que no tengo tiempo”. Por fin lo tuvimos y hasta más del esperado, durante el cual desarrollamos habilidades, aprendimos cosas nuevas e inventamos una nueva forma de vivirnos. 

Sin duda, lo más difícil ha sido estar lejos de quienes más amamos y dejar la rutina del contacto físico y los espacios abiertos. A muchos solamente los hemos podido mirar a través de pantallas y hemos perdido la cuenta de los días desde que empezó la pandemia. Pero todo esto nos llevó a conocer personas nuevas y retomar el contacto con otras tantas que hace mucho no estaban presentes.

2020 como cualquier año no es blanco o negro: hay toda una gama de colores en las que vale poner la lupa, sobre todo por la atipicidad y las condiciones complicadas que nos tocó pasar. Justo por eso, hoy más que nunca agradezcamos y despidamos un año que nos dio resiliencia, fortalezas y mucha, mucha enseñanza.

2021 viene cargado de esperanza.




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