La elección de Tlaquepaque se ha llenado de ruido por la impostura falsaria y supuestamente paritaria de Movimiento Ciudadano. Las cortes respetaron el derecho de Alberto Maldonado de registrarse por MORENA, a pesar de que a nivel local le han puesto piedras en el camino a su coalición y toda clase de trampas legaloides heredadas de 2006. Fieles a la tradición panista de frenar a sus adversarios con perversiones legalistas, los diputados y liderazgos de Movimiento Ciudadano deberán medir a su candidata contra un candidato competitivo de MORENA en las urnas. La treta de querer hacer una "elección rosa" fue incluso señalada por feministas de la sociedad civil y los movimientos sociales, aparte de ser ampliamente condenada por mujeres de distintos partidos políticos. Quienes quieren "frenar a MORENA" en realidad se revelan como tramposos que no confían en el voto libre e informado del pueblo. Ojalá prevalezca la sensatez y el voto del pueblo de Tlaquepaque.
En Jalisco, desde hace una década se ha instalado un estilo de gobernar que coincide en casi todo con la derecha privatizadora y neoliberal que quedó derrotada en las urnas este 2018. Es una manera de gobernar desde las agencias de mercadotecnia, desde mesas de especialistas ‘independientes’ y desde un manto progresista en apariencia, cuyo trasfondo es la alianza (de jure y de facto) con el Partido Acción Nacional y sus votantes. En Jalisco, Movimiento Ciudadano intenta revivir el maltrecho proyecto ideológico y económico del PAN. Las pruebas de este estilo se encuentran por doquier: nombrar mediante una mala adaptación de la gobernanza gringa un “ gerente de la ciudad ”, exenciones fiscales para funcionarios en activo que jamás dejaron sus negocios para ir a gobernar y ‒la más reciente‒ los cortes de agua potable, especialmente en colonias pobres de la ciudad hasta por 15 días. Las justificaciones ante estos abusos del poder tienen eco en medios de comunicación locales por la afinid...
